<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d30372016\x26blogName\x3dEl+Blog+de+Foto\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://unblogdefoto.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3den_US\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://unblogdefoto.blogspot.com/\x26vt\x3d-2843663963732985493', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

Gerardo Torres:



“Fotografía periodística es lo que se dio, nunca me molesto hacer una cosa U otra”

A pesar de haberse enamorado tardíamente de esta profesión Gerardo Torres es un fotógrafo nacional que estrujó esta disciplina. Su carrera parte con el aprendizaje de la fotolitografía en la Escuela de Artes Gráficas, se desarrolla dando clases en centros de formación técnica y se completa con las colaboraciones para revistas de El Mercurio y con proyectos personales que respond
en a sus inquietudes sociales y políticas.

Por Geraldine Ormazábal

Nos encontramos en la Casa Central de la Universidad de Chile, es una mañana fría y con neblina pero el divertido encuentro anunció la calidez del diálogo que se venía. Lo llamo al celular para saber dónde está y cuando se lo pregunto me responde: ¿vienes de pantalón rojo?, ¡estábamos prácticamente al frente uno del otro¡ Entramos a la Casa de Bello y allí en el patio central muy amablemente responde sin pelos en la lengua reconociendo sus aptitudes y limitaciones, criticando su trabajo y el de otros y valorando la historia pero también apreciando el beneficio de la tecnología.

¿Cómo nace tú interés en la fotografía?

Estudié en la Escuela de Artes Gráficas fotolitografía, se conoce más como “copiado de plancha”. Entonces aprendí primero las bases técnicas, todo el manejo en el laboratorio para hacer que una foto pueda ser impresa, también a revelar o a ampliar, pero sobre la imagen y la forma aprendí mucho después. Sin embargo, ese germen de la fotografía impulsó mi carrera posterior. Aunque vine a vincularme de forma directa más o menos a los 30 años.

¿Qué te convenció para dedicar gran parte de tu tiempo a fotografiar?

Hice un curso con Armando Araneda. Tenía un método muy cercano para enseñar, lo hacía con nuestro propio trabajo. Es decir, proyectábamos diapositivas de nuestras fotos y las comentábamos en una pequeña oficina que instaló en Providencia. A veces salía a tomar las fotos con nosotros. Él me dijo que me dedicara a esto, estaba convencido que yo lo haría bien y me persuadió.

¿Cuáles fueron tus primeros trabajos?

El inicio de mis trabajos se remonta a 1971-1977 en el Instituto de Investigaciones Geológicas, que hoy es el Servicio Nacional de Geología y Minería, en el laboratorio de Fotomecánica.

Desde 1981 a 1986 trabajé en La Nación y seguí muy ligado a la fotomecánica pues trabajaba en separación de color. Ese ambiente fue muy fructífero porque me acerqué y conocí muy bien a algunos fotógrafos. Me di cuenta que podía hacer trabajos de la misma calidad que ellos. Lo más importante es que formé un círculo. Con el andar, un amigo me preguntó si quería hacer clases y acepté aunque me demoré en la decisión.

¿Por qué?

Tenía experiencia, sabía bastante de la historia de la fotografía pues la estudié por interés propio y en cuanto a la técnica me sentía preparado, pero me faltaba la pedagogía. Finalmente con un decreto del Ministerio de Educación validé mi aptitud e impartí clases de fotografía y de artes gráficas.

¿En qué lugar impartiste clases y por cuánto tiempo?

En tres centros de formación técnica: ESANE, AIEP Y ALPES. Fueron alrededor de 8 años. En paralelo comencé a trabajar para El Mercurio como colaborador para diversas revistas haciendo retratos y fotos de productos. Finalmente no pude conjugar ambos trabajos, me requerían más seguido en el diario y opté por esa opción debido a la rentabilidad.

¿Y fue buena elección o no?

A pesar de que trabajaba como colaborador y me pagaban por foto publicada, me hacía un buen sueldo debido a que contribuía para varias revistas y seleccionaban una, dos o tres fotos mías por semana.

Estuve allí 11 años, nunca trabajé para el diario precisamente, sino que comencé en la Revista Siglo XXI y de ahí fui derivando a otras como la Revista de Libros para la que hice retratos de los escritores, para Vivienda y Decoración con fotos de diseño e interiores, inmobiliario y jardines.

Aprendí que El Mercurio miente pero paga y sobre todo muy bien en las publicaciones para las que trabajaba, hay otros medios que mienten y no pagan.

¿Incursionaste en algún proyecto personal, en fotografía más artística?

Fotografía periodística es lo que se dio, nunca me molesto hacer una cosa o otra, lo único que me preocupa es hacer bien mi trabajo. En las revistas era mi responsabilidad llegar con las fotos y lo hacía a como diera lugar.

Por supuesto también tengo una ideología, de izquierda, y me uní a otros fotógrafos en la AFI (Asociación de Fotógrafos Independientes) para responder a ese interés y a los requerimientos de la época. En ese contexto se enmarcó mi trabajo más personal que fue con los Pehuenches de Quinquén.

Cuando los hicieron responsables por la quema de araucarias ellos se abrieron a la comunidad para pedir ayuda. Fuimos invitados por el Lonco Ricardo Meliñir a cubrir un guillatún y las invitaciones se reiteraron un par de años. Lo dejamos cuando la CONAF les sugirió retomar sus ritos ancestrales y la privacidad. Pero mientras pudimos poner el tema en el tapete, ya que todos trabajamos en diarios o revistas, lo hicimos porque nuestra vida gira en torno a lo social, a los ideales y proyectos políticos de vida. Pero como no pertenecemos a los partidos no tenemos trabajo a través de ellos y la AFI que fue la oportunidad para reafirmarnos resulta que es más conocida en el extranjero que dentro del país.

¿Las circunstancias actuales dejaron de aunar esas motivaciones?

El contexto histórico ya no es el mismo, supuestamente estamos en democracia, y claro que cuesta mucho más unificar intereses y criterios; los que integramos la AFI ahora no tenemos un norte claro. Hay planes eso sí como crear una página de fotografía chilena que reúna y exponga todo ese trabajo para que no se pierda.

Y en eso está actualmente este fotógrafo autodidacta y emprendedor, manteniendo su página web, que él mismo creó hace 4 años, donde mantiene un banco de imágenes y exhibe sus trabajos más destacados, fotografías y artículos de esta materia. Al mismo tiempo que convoca a su círculo para perpetuar el trabajo que realizaron en los mejores tiempos de la AFI y principalmente para que se conozca en el extranjero porque es allá donde se valora.

Sin darnos cuenta han pasado casi dos horas, afuera alumbra el sol y él debe ir a tomar unas fotografías publicitarias, otra actividad que agregar a su diverso currículo de experiencias con la fotografía.

« Home

» Post a Comment